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23 de marzo de 2015

Debrayando el lunes

El triunfo del bipartidismo andalú... y el liderazgo del Barça en la liga.



En los rostros de los jóvenes políticos chispeaba la ilusión, los músculos de sus caras ya dolían de tanto sonreír. No cabía el pesimismo ni la contención, la euforia se adivinaba desbordada por todos los costados. Las pantallas de televisión en los diferentes bunkers de partidos mostraban cambios angustiosamente lentos. La barra roja, la azul, la púrpura, la naranja, la verde, unas se movían más que otras en el gráfico que iba reflejando la suma de votos emitidos. Incidentes pocos y sin importancia, al menos para el PSOE que ya podía sentirse satisfecho. El cava ya estaba enfriándose, los bocadillos se habían terminado, litros de café circulando por las venas de los aspirantes…  no, no hay forma de retratar lo excitantes que son esas horas en las habitaciones y sedes donde se aguardan los resultados que signifiquen el todo y la nada. El nervio, el miedo, la alegría, la ansiedad ponen los corazones a mil, nada recomendable para enfermos cardiacos y de la tensión.
Atresmedia y Mediaset habían puesto a trabajar a sus mejores elementos para dirigir la interpretación de los resultados parciales. Los periodistas y colaboradores, entre ellos, Eduardo Inda, imprimían más emoción a la jornada con comentarios y análisis que parecían sacados más de un culebrón latinoamericano que de un programa especial sobre las elecciones en una de las comunidades más grandes de España. El gran jefe, Antonio García Ferreras parecía estar narrando un partido de football que el avance de resultados. 
 Pero al final, al filo de la media noche, muchas sonrisas fueron sustituidas por expresiones de incredulidad y sorpresa, otras, las de tensión y preocupación se transformaron en ojos abiertos como platos y gritos de alegría, y en otra, una cara rolliza y singular, se cambió por la de satisfacción y orgullo cuando el 99,95% de los votos escrutados le daban una victoria mediana, taimada, pero victoria al fin. Susana Díaz podía respirar tranquila, o como menos, un poco más tranquila que horas atrás. 
Llama la atención el análisis final del periodista de ultra derechas, Eduardo Inda, celebrando y alabando el triunfo de la Presidenta de la Junta de Andalucia: “… ha nacido una estrella”. Desde luego, había que subrayar, incluso exagerar el mérito del éxito del Partido Socialista Obrero Español en contraste con el resultado por debajo de las expectativas en lo que toca a los primerizos Podemos. 




Nada es bueno, nada es malo, todo depende del cristal con que se mira


Para la cara oculta de la cadena de tv La Sexta, la participación, la decisión de los ciudadanos andaluces, el transcurso sin mayores incidentes, al menos desde la óptica de los conductores de los programas que cubrieron la jornada electoral. 
Al final, los líderes y candidatos de las formaciones participantes comparecieron ante las cámaras y micrófonos ofreciendo un abanico particular de semblantes que en algunos casos no hacían juego con las declaraciones vertidas. 
Por ejemplo, el líder del partido ex catalán,  – porque al eliminar el idioma catalán de su página web y de sus documentos oficiales, se puede dar por sentado que la dirección general considera incompatible la historia del partido con las ambiciones de sus miembros que aspiran cubrir el espectro político nacional – Ciudadanos (antes Ciutadans), Albert Rivera resume el resultado de las elecciones de esta forma: "Estoy convencido de que habrá gente que dirá que no han perdido, pero todos sabemos que el bipartidismo ha muerto" 


Mi percepción tiene que estar equivocada, porque aun cuando el Partido Popular perdió 17 de los 50 escaños que tenía en el Parlamento de Andalucía, sigue estando entre los tres primeros en las plazas del gobierno andaluz. ¿Y el PSOE, Sr Rivera? Susana Díaz, contrario a lo que pudo suponer o calcular la cabeza del partido púrpura, no solo retuvo sus 47 escaños, sino que logró una mayor participación electoral que la anterior celebrada por Griñán en 2012. Puede decirse entonces que la dominatriz socialista acertó al convocar estas elecciones. En éstas, las primeras fuera de Cataluña para la formación naranja, se obtuvieron 9 puestos de sus listas, mientras que los desencantados del círculo blanco lograron 15 y no 20 como se había estimado el día anterior. 
¿Es un triunfo moderado o un fracaso amortiguado (emulando al ministro Montoro) el de Teresa Rodríguez? Si bien su discurso de cierre es de auto contención y prudente, no se puede dejar de percibir que no asume, al menos públicamente, haber quedado muy por debajo de sus expectativas y las de su partido. "Lucharemos por el programa de emergencia ciudadana de Podemos en el parlamento con nuestros 15 diputados. En Andalucía formamos parte de un proceso. Las dos grandes fuerzas del bipartidismo han caído. Somos protagonistas de ese cambio. El mapa político en el Andalucía y en España ha cambiado", asegura.  También con esta afirmación me descoloco un poco, y es que yo no termino de ver la debacle del bipartidismo en Andalucía. 


El que sí asumió humildemente el mazazo de su fracaso electoral fue el partido liderado por Alberto Garzón y Gaspar Llamazares. Antonio Maíllo, su candidato dijo: "IU va a ser una fuerza imprescindible, va a recuperar el espacio político para las próximas citas electorales". Acepta que los resultados son más bien malos, pero que van a seguir luchando para ser el referente en apoyos en Andalucía. "Este no es el resultado que teníamos previsto". Hombre, pues sí, no te queda de otra, guapo, si a fin de cuentas, no se puede hacer ni decir otra cosa. Apechugando y con el mazo dando.



¡Ah, la gran perdedora! Rosa Diez, a la que su estrategia de subirse al tranvía y regalar balletas rosa para limpiar Andalucía de la corrupción, que tampoco le valieron sus alegatos y discursos acusatorios, y es que el candidato tenía menos jale que un vómito de borracho, se traga su ego (con lo que debía lucir con obesidad mórbida) y reconoce en las redes sociales, citando a un ex primer ministro inglés que los andaluces no le creyeron y no tendrá injerencia alguna en las decisiones públicas que afecten el futuro de la tierra de las alpujarras y el flamenco. “El éxito no es definitivo; el fracaso no es fatídico. Lo que cuenta es el valor para continuar . W.Churchill”. Esto decía en su twitter mientras un mustio y gris Martín de la Herrán calificaba la victoria del PSOE y su derrota como el triunfo de la corrupción. Ups! no se corta el mellizo de Norman Bates. 


De UPyD para atrás, todos las demás formaciones participantes, se contentaron y agradecieron los votos que recibieron, como corresponde y la “fiesta democrática” de Andalucía termino. 
¿Los datos? Unos que parece que no importan pero sí que pican, son los del abstencionismo, el voto nulo y el voto en blanco. Me genera harta curiosidad por qué esto resulta tan intrascendente para los pomposos analistas políticos de La Sexta. 


Pero bueno, seguro que, o se les pasó hacer un análisis sobre esto o yo me lo perdí. 
Ahora, yo me planteo un par de preguntas: 
¿Podemos hará finalmente pactos, sí o no? ¿Estarán como pepe grillo encima de la presidenta – no literalmente, por  favor, que es una señora casada y embarazada – y de los miembros del Parlamento para combatir la corrupción extendida del PSOE y el PP en Andalucía? 
Siendo este un año tan convulso y determinante para el panorama político español y estando en ciernes un referéndum a celebrarse en Cataluña que transformaría aún más la fisonomía de la península ibérica, mucho me temo que éste será un año en blanco, sin cambios ni actuaciones notables. En breve, las elecciones en Madrid también darán una vuelta al reloj de arena de los tiempos políticos del reino español (no se hacen una idea de las náuseas que me produce esta frase) y veremos a la Marquesa Arrolla Agentes soltando perlas para las delicias de los medios. Muy movido, sí señor, el 2015 va a ser de todo menos un año tranquilo y mucho me temo que el adjetivo de bueno no va a encajar mucho de aquí a diciembre.

Y ya para terminar, ¿habéis visto el partido? Yo tampoco, y no por haber estado siguiendo las elecciones, sencillamente paso de pagar por ver a 22 hombretones en pantalones cortos siguiendo y quitándose un balón con sus golpes y faltas bien intercalados. Pero la cuestión no es esa, sino que como habían predicho las aficiones del FCB y el RMA, el equipo blaugrana se llevó la victoria y a decir de los medios, fue un partido deslucido para el banquillo de Luis Enrique. Lo que hay que resaltar es la felicidad de Cristiano porque el único gol de su club lo marcó él, así que todo lo demás le viene flojo y lejos, “él es el mejor, el más guapo, el más grico…” y que perdiera el Real Madrid, eso ya es otra cuestión mucho menos importante que el hecho notorio y rescatable del encuentro: ¡toma, Irina! ya puedes seguir tirando mierda que no me importa porque yo apunté un gol más a mi récord personal.



Y el fin de semana se fue y por ahora, yo también
Gracias por leerme y ojalá os animéis a comentar y compartir.